WESTHOUSE HOTEL

La zona comprendida entre la calle 42 y la 55 es una de las más ajetreadas de la ciudad de Nueva York. La llamada zona de Midtown está a unos pasos de los sitios turísticos más importantes de la ciudad, incluyendo el Carnegie Hall, Central Park, el Lincoln Center, el MoMA, el Radio City Music Hall, el Rockefeller Center, Times Square y el distrito de teatro de Manhattan. Justo ahí es donde encontramos el hotel WestHouse y la primera sorpresa llega al entrar; todo el ruido, stress y movimiento de la ciudad desaparece al cruzar las elegantes puertas de vidrio. No se escucha nada más que la relajante música ambiental y el amable saludo del staff.

Nuestro recorrido por el hotel empieza en The Den, una especie de lobby bar que nos remonta a un típico townhouse neoyorquino aunque también tiene detalles que nos hacen recordar a un club privado inglés. Situado discretamente junto a la entrada principal del WestHouse, The Den ofrece bebidas, café artesanal y opciones culinarias internacionales durante todo el día.

Subimos al piso 23 donde se encuentra otro de los espacios más representativos del hotel, aptamente llamado The Terrace. El amplio lounge cuenta con áreas independientes de servicio de alimentos con asientos en el interior, así como una terraza al aire libre, proporcionando luz natural a través de ventanas de vidrio de piso a techo. Los huéspedes pueden disfrutar de una gran variedad de deliciosos desayunos, así como servicio de té por la tarde, y aperitivos y canapés al atardecer. La vista como lo demás que encontramos en el hotel es realmente fascinante. Probamos un par de galletas recién hechas y nos dedicamos a observar a la gente aquí reunida. No parece ser que el caos de la ciudad les importe, es más, parecería que ni en un espacio al aire libre como la terraza la vibra de la gran manzana tenga el poder de quebrantar la tranquilidad que aquí se respira.

Las habitaciones también siguen con la filosofía de esta casa lejos de casa y nuevamente la referencia de un townhouse se hace presente. Las 172 habitaciones de impecable diseño, incluyendo 16 suites extraordinarias, están diseñadas para satisfacer a los viajeros de negocios y de placer de primer nivel.

Una gama de colores donde destaca el gris, negro y beige, crea un ambiente refinado y contemporáneo. Las amenidades en la habitación como productos de tocador y cuidado corporal DayNa Decker hechos a la medida o “Gustes Noli”, una aromatizante especialmente diseñado por 12.29 para el hotel aumentan el sentido de exclusividad de toda la experiencia en el WestHouse.

La visita es corta pero concisa, regresamos al lobby donde nos despedimos del equipo y cruzamos la barrera invisible que mantiene a WestHouse aislado de la jungla de asfalto.


The area between the 42nd and the 55th street is one of the busiest in New York City. Commonly known as Midtown, this neighborhood is within walking distance of some of the major sights of the city, including Carnegie Hall, Central Park, Lincoln Center, MOMA, the Radio City Music Hall, Rockefeller Center, Times Square and the Theater District. Right there is where we find the WestHouse hotel and the first surprise comes when you walk inside; all the noise, stress and bustle of the city disappears when crossing the elegant glass doors. We can’t hear nothing but the relaxing background music and a friendly greeting from the staff.

Our hotel tour starts at The Den, a sort of lobby bar that reminds us of a typical New York townhouse where we also find details that make us think of it as a private English club. Discreetly situated next to the main entrance of the WestHouse Hotel, The Den offers drinks, artisan coffee and international food options throughout the day.

We go up to the 23th floor where we find another of the most representative areas of the hotel, aptly called The Terrace. The spacious lounge has independent food service areas with indoor seating and an outdoor terrace, providing natural light through glass windows that range from floor to ceiling. Guests can enjoy a variety of delicious breakfasts, tea service, snacks and appetizers. The view, as other things found throughout the hotel, is really fascinating. We try a freshly baked cookie, and relax while we watch the people gathered here. It doesn’t seem that the chaos of the city bothers them at all; it seems that neither in an open-air terrace the vibe of the Big Apple has the power to disrupt the tranquility that is breathed here.

The rooms also follow with the philosophy of this home away from home and again the reference of a townhouse is present. 172 impeccably designed rooms, including 16 extraordinary suites, are designed to satisfy business and leisure travelers.

A range of colors including gray, black and beige create a refined and contemporary atmosphere. The in-room amenities like tailor-made body care products from DayNa Decker or “Gustes Noli”, a scent specially designed for the hotel by 12.29 increases the sense of exclusivity of the whole experience at the WestHouse Hotel.

The visit is short but concise, we return to the lobby where we say goodbye to the team and cross the invisible barrier that keeps the WestHouse Hotel isolated from the concrete jungle.

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